Reclamos falsos de derechos de autor en YouTube: por qué no voy a cerrar mi canal
Cientos de mis videos de guitarra recibieron reclamos por enseñar dos o tres acordes de una canción. Te cuento cómo funciona el sistema, qué me pasó cuando quise defenderme y por qué, a pesar de todo, sigo en YouTube.
7:09 La versión corta
- Según Mario Freiria, el sistema de YouTube permite a una editorial reclamar prácticamente cualquier cosa; se puede impugnar demostrando que tienes los derechos, y muchas veces la editorial se retracta.
- Si la editorial insiste, defenderse se vuelve un asunto legal, con abogados en Estados Unidos: cuesta dinero y tiempo, y muy pocos youtubers están dispuestos a hacerlo.
- Impugnar tiene un riesgo: a Mario Freiria le respondieron con un strike, y con él no podía poner enlaces a su sitio; tres strikes por derechos de autor en 90 días hacen que YouTube borre el canal.
- Los más perjudicados son los canales chicos, que cuentan cada dólar para crecer; también le escribieron artistas grandes que no pueden monetizar sus propios videos ni sus presentaciones en vivo.
- La conclusión de Mario: no se trata de irse de YouTube, la mejor plataforma para tutoriales largos y de búsqueda, sino de que YouTube corrija un sistema en el que cualquiera puede reclamar cualquier cosa.
Si tienes un canal de YouTube, y más si es de música, seguramente ya te llegó algún reclamo por derechos de autor. A mí me llegaron cientos: videos de clase en los que sólo enseñaba dos o tres acordes de una canción terminaron reclamados, y la ganancia de esos videos se la llevaba otro. Cuando mostré en el canal algunos de esos reclamos, recibí miles de mensajes de apoyo de la comunidad, de colegas youtubers y de músicos, y en enero de 2021 publiqué un video para aclarar algunas cosas: cómo funciona este sistema, por qué defenderse no es tan fácil como parece y por qué, al final, la solución no es cerrar el canal.
Esta nota es para quien tiene un canal, para quien está pensando en abrir uno y para cualquiera que se pregunte por qué un video de guitarra puede aparecer «reclamado».
Cómo funciona un reclamo de derechos de autor
Lo primero que hay que entender es que esto no tiene que ver sólo con los derechos de autor. En la práctica, siento que el sistema de YouTube permite a las editoriales reclamar prácticamente cualquier cosa. Cuando te llega un reclamo, generalmente tienes la opción de impugnarlo, demostrando que tienes el registro de esas canciones o los derechos de lo que mostraste. En mi experiencia, la mayoría de las veces, cuando lo haces, la editorial se retracta y retira el reclamo.
El problema es todo lo que pasa antes de eso. Muchos canales no saben cómo impugnar, y el reclamo queda ahí. No quiero ni imaginar cuánto dinero se deben estar llevando algunas editoriales por reclamos injustos a canales que no saben defenderse.
Y hay casos, menos frecuentes pero que también pasan, en los que la editorial insiste en que el reclamo es válido y sigue desmonetizando o bloqueando tu video. Ahí defenderte se vuelve un asunto legal, con abogados en Estados Unidos, posibles juicios y un montón de trámites que no sólo cuestan dinero, sino también tiempo. Creo que muy pocos youtubers están dispuestos a hacer eso, y ahí está la gravedad del problema: quien hace reclamos abusivos sabe que casi nadie lo va a llevar a juicio.
El strike: el riesgo de defenderte
Aunque tengas los derechos, resolverlo no es tan simple. A mí me pasó: una vez impugné un reclamo injusto y la editorial, que también tiene esa herramienta, pidió que bajaran el video y me llegó un strike.
Un strike es una penalización sobre el canal. Si juntas tres strikes por derechos de autor en 90 días, YouTube te borra el canal definitivamente. Pero un solo strike ya puede perjudicarte mucho. En mi caso, mientras lo tuve, no podía poner enlaces a mi sitio web, y eso me perjudicó mucho económicamente.
Por eso muchos youtubers tienen miedo de impugnar: prefieren aceptar un reclamo injusto antes que arriesgarse a que les devuelvan un strike y el canal quede todavía peor.
No es sólo una cuestión de dinero
Quiero ser claro con esto. Por suerte, mi sustento no depende de YouTube: viene de mi propia plataforma, tusclasesdeguitarra.com. Obviamente lo de YouTube me ayuda, y obviamente no me gusta que otros se lleven muchísimo dinero por mis videos.
Pero lo que más me duele de esta injusticia no es lo mío. Es lo que les pasa a los canales chicos, a los que están empezando, a los que luchan, como luchamos todos, por hacer crecer su canal con contenido de calidad. Trabajan muy duro y cuentan dólar por dólar los pocos ingresos que tienen. Todo youtuber sabe que esa primera ganancia es de mucha ayuda: sirve para invertir en el canal, hacerlo crecer y algún día poder dedicarse de lleno a crear contenido para que todo el mundo lo vea gratis. Que esa poca ganancia se la lleve injustamente otra empresa o persona es, para mí, la injusticia más grande.
Y no les pasa sólo a los chicos. Después de mi video me contactaron artistas de renombre internacional y gente que trabaja con bandas que llenan estadios, que tampoco pueden monetizar sus propios videos ni sus propias presentaciones en vivo, con millones de reproducciones, porque la ganancia se la lleva alguien que los reclamó.
YouTube, las editoriales y las leyes
Para no ser hipócrita ni injusto, también quiero aclarar esto: YouTube es una plataforma grandiosa. Cambió la forma de enseñar y de entretener, hizo un aporte enorme a la cultura, y sin YouTube no sé si hubiera tenido la exposición que tuve para dedicarme de lleno a lo que más me apasiona. Eso no quita que tenga muchos grises y errores que se tendrían que resolver con urgencia.
Tampoco meto en la misma bolsa a todas las editoriales. Hay editoriales reconocidas y también pequeñas que trabajan muy bien, con códigos de ética, y no se meten en estas cuestiones. No estoy en contra de la industria musical ni de las editoriales. Sé que las leyes, como toda ley, tienen grises y agujeros que hay que tratar de solucionar. Pero no puede ser que cualquiera pueda reclamar cualquier cosa.
Por qué no me voy de YouTube
Muchos me aconsejaron mudarme a otras plataformas. Yo subo contenido a Facebook, a Instagram y a TikTok, y son muy útiles, pero el fuerte de cada una es un tipo de contenido especial. Para un tutorial en video largo y detallado, que la gente busca cuando lo necesita más que por tendencia, YouTube es una herramienta importantísima: tiene detrás el motor de búsqueda de Google, y eso no lo tiene ninguna otra.
Así que, aunque el título de ese video decía que no me quedaba más remedio que cerrar el canal, mi conclusión fue la contraria: no creo que la solución sea cerrar el canal. Voy a seguir trabajando duro para mantenerlo, y ojalá YouTube pueda resolver estas cosas que atentan contra los creadores. Y si tienes un canal y te llega un reclamo injusto, ya sabes cómo funciona el sistema y qué riesgos tiene defenderte.
Mira la versión completa en video (7 min)
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Al micrófono
Mario FreiriaProfesor y fundador de Tus Clases de Guitarra
Guitarrista y profesor. Estudió muchos años con Lapo Gessaghi y creó Tus Clases de Guitarra: su canal de YouTube tiene 4,4 millones de suscriptores y más de 150.000 alumnos aprendieron con sus cursos.